TEMARIO

 

Diagnóstico de problemas acústicos
Diferencias entre absorción y aislación
Mitos a la hora de seleccionar el material acústico
Restaurantes y Confiterias
Seguridad y Confort Acústico en Salas de Grabación y Audio La Acústica aplicada a las oficinas Aislación Acústica Como se diagnostica un problema acústico Efectos del Ruido Materiales ignífugos para una buena aislación acústica ¿Qué es la absorción acústica? Ruido Urbano Ruidos en viviendas

Informes Técnicos

EFECTOS DEL RUIDO

Es un hecho aceptado que el ruido es dañino. Ese daño puede ser desde severo tanto sobre la audición como sobre la unidad psicofísico de las personas, hasta simplemente molesto con interferencia en la realización de tareas laborales, intelectuales o de recreación.

Para cuantificar la fuerza de los sonidos y poder relacionarlos con sus efectos, se estableció una escala logarítmica de la energía sonora, expresada en decibeles.

Todos los ruidos están compuestos por espectros que informan como está distribuida la energía sonora entre componentes agudas, graves o medias. Esta información es de utilidad para el experto que debe diseñar soluciones de mitigación de los ruidos.

Afortunadamente existe una escala de nivel sonoro simplificada medida en decibeles, llamados decibeles ponderados “A” (símbolo dBA) o comúnmente mencionados como “decibeles A”, que permite reducir el conjunto de valores que conforman el espectro de un ruido en un único valor en dBA. Esta simplificación que si bien disminuye la información que se tendría sobre la naturaleza de ruido, tiene la enorme ventaja de operar con un único valor numérico, que está muy directamente ligado con los daños y molestias que ocasiona.

Sin entrar en los formalismos matemáticos, puede darse una relación entre valores de nivel sonoro continuo equivalente en dBA de ruidos que nos pueden ser familiares, tal como se muestra en el esquema de la figura 1.

Fig.1 – TERMOMETRO DE RUIDOS

Dar un conjunto de ruidos diferentes ordenados por sus valores en dBA se relaciona en el mismo orden, con su capacidad de ocasionar daño y molestia. Es decir, si un ruido tiene un mayor valor en dBA que otro, será seguramente más dañino. También será considerado estadísticamente, más molesto en ese orden.

Estos resultados surgen de estudios estadístico en poblaciones relacionando los niveles sonoros medidos en dBA a los que se las sometieron y las pérdidas de audición detectadas o las respuestas sobre molestia que manifestaron. Al ser estadístico, se acepta que una población responderá globalmente con esas características a la excitación por ruidos, pero ciertas personas pueden tener respuestas individuales que se escapan de los promedios.

También es cierto que, salvo explosiones o ciertos ruidos impulsivos o muy notables fuera de lo esperado, no es el nivel sonoro en un instante el que debe considerarse para evaluar su permanencia en el tiempo. Se acepta que lo que es un indicador representativo a largo plazo de sus efectos, es su promedio temporal. Esto da origen al concepto de nivel sonoro continuo equivalente (NSCE). Este concepto es el que debe evaluarse según exigencias de normas y legislación, tanto en el ámbito internacional como en nuestro país. El NSCE es una forma de expresar la dosis de ruido.

El promedio que da origen al NSCE no es aritmético sino energético. Esto surge de la suma de niveles sonoros, para los que por ejemplo 80 dBA + 80 dBA no es 160 dBA (¡afortunadamente!) sino “simplemente” 83 dBA. La duplicación de dos niveles iguales da un global incrementado en 3 dBA. La suma de dos niveles que difieren en 10 dBA o más, es prácticamente igual al mayor. Por ejemplo, 80 dBA + 90 dBA @ 90 dBA (en términos prácticos, 90 dBA).

Con estos datos orientativos, podrá aceptarse que el promedio de los valores: 80 dBA, 85 dBA, 90 dBA y 95 dBA, es 96,6 dBA. Sin efectuar cuentas: la suma parcial de 80 dBA y 90 dBA es 90 dBA; las suma parcial de 85 dBA y 95 dBA es 95 dBA. Para la suma final entre 90 dBA y 95 dBA se puede emplear el gráfico de la figura 2: La diferencia entre sumandos es 5 dBA que se lee en el eje de abscisas; en ordenadas le corresponde 6,2 dBA que sumados al menor de los sumandos (90 dBA) da como resultado, 96,2 dBA. Con las aproximaciones realizadas, el resultado es correcto.

Fig.2 – GRÁFICO PARA SUMA DE NIVELES SONOROS

Verifique el lector con este gráfico, lo dicho sobre sumas de dos niveles iguales y cuando difieren en 10 o más decibeles.

Pero no debemos olvidar que estos promedios deben tener en cuanta el tiempo en que cada uno de los cuatro niveles anteriores estuvo presente. Los 95 dBA influyen más que los 80 dBA, pero no sería tan así si éstos estuvieran presentes durante el 90% del tiempo y los primeros durante sólo el 10% restante. El cálculo del NSCE debe completarse considerando los tiempos en que cada nivel está presente.

Estos cálculos pueden efectuarse con el gráfico de la figura 3. Para el ejemplo dado, con 80 dBA durante el 90% del tiempo, se lee en ordenadas aproximadamente 79,5 dBA. Con 90 dBA durante el 10% del tiempo, 80 dBA. La suma de estos valores con la figura 2 da por resultado, 79,5 + 3,2 = 82,7 dBA. Se observa que ya no se trata de la suma de 80 dBA + 90 dBA (que en ese caso hubiera dado aproximadamente 90 dBA).

Fig.3 – GRÁFICO PARA CALCULO DE COMPONENTES DEL NSCE

En definitiva, para obtener el valor representativo de un ruido para calificarlo y contrastarlo con las normas y legislación, no basta con medirlo en un determinado instante, sino que se debe calcular su NSCE, considerando sus valores típicos y los tiempos en que cada uno está presente. Existen equipos de medición llamados integradores que miden directamente el NSCE durante todo el tiempo en que esté registrando el ruido facilitando así, el cálculo aunque no hubiera ayudado a comprender cómo influyen los niveles y los tiempos. Estos equipos deben responder a la norma internacional ISO 1999 por ser los únicos que se adecuan a nuestra legislación. Los que no respondan a esta norma, no pueden emplearse, ya que los valores que registran siguen criterios ajenos a lo admitido en nuestro país, la mayoría de los países latinoamericanos y los europeos.

Con estos parámetros puede estimarse los grados de molestia urbana, ya que en estos conglomerados es donde más se manifiesta el problema social del ruido. En particular en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por ser catalogada como una de las más ruidosas del mundo. Crédito que no nos honra.

No existen datos globales disponibles para esta ciudad sobre molestia que surjan de mediciones actualizadas. Está en marcha un plan de mediciones sistemáticas por parte del Gobierno de la Ciudad pero sus resultados, si ya elaborados, no fueron aún publicados a la fecha.

En la figura 4 se muestra el porcentaje de personas muy afectadas por ruidos de tránsito urbano (NSCE en las 24 h diarias) en tres regiones europeas. La sur, de mayor influencia en nuestras actitudes (España e Italia) es más tolerante o sensible para niveles menores, tendiendo al resto de Europa para niveles mayores. En todos los casos la reacción ciudadana es muy elevada (más del 50%) para valores de NSCE superior a los 70 dBA, típicos de las áreas ruidosas de nuestra ciudad.

Fig.4 – GRÁFICO DE REACCION COMUNITARIA A LOS RUIDOS EN EUROPA

Es de práctica en nuestro medio, que al presentarse un problema de invasión por ruidos de un particular a otro, se recurra al asesor especializado que mida, evalúe la condición de molestia y diseñe una solución para mitigar los efectos del ruido. Esto es válido para una planta industrial y sus vecinos, una instalación de equipos en un edificio hacia otro edificio o a los ocupantes del mismo, las instalaciones de un supermercado a sus vecinos y así numerosos y variados ejemplos que seguramente el lector conocerá.

El diseño de solución previsto incluye una batería de alternativas posibles: pantallas, silenciadores, revestimientos absorbentes, cabinas, fachadas, etc. Se ejecutan normalmente por empresas especializadas en acústica con materiales específicos que cuentan con el apoyo de informes metrológicos de laboratorios oficiales especializados en acústica (INTI, LAL-CIC, CINTRA-UTN).

Para el caso de afección a la audición, existe también abundante información estadística entre dosis de ruido y pérdida de la audición (o como corresponde decir, corrimiento permanente del umbral auditivo). La norma IRAM 4079 permite predecir este corrimiento de acuerdo con la dosis recibida. A este corrimiento se le debe agregar el debido a la edad y sexo (presbiacusia) que al no depender del ruido, no se lo considera acá.

El algoritmo que permite predecir la pérdida de audición por ruidos tiene cierta complejidad, por lo que aquí se dará un gráfico ilustrativo para una combinación frecuente de nivel sonoro y tiempo de exposición. La norma da valores de la mediana (50% de los casos) y desvíos. En el gráfico de la figura 5 se muestran estos parámetros para un NSCE de 90 dBA y una exposición de 30 años para una jornada laboral de 8 h.

Fig.5 – GRÁFICO IRAM PARA 90 DBA Y 30 AÑOS

Su interpretación es que el 50% de los afectados (línea media) sufrirá una atenuación en los sonidos tal como se indica en el eje de ordenadas para las frecuencias más importantes en el habla. El 25%, sufrirá pérdidas mayores (borde inferior del área gris) y un 10% aún mayores (línea inferior). Por ejemplo, para 4000 Hz, la pérdida será de cerca de 25 dB. No se incluye la pérdida por presbiacusia que incrementa a las pérdidas indicadas en el gráfico.

En una nota siguiente de esta serie se ampliará esta información con un conjunto de gráficos que son típicos de ruidos industriales.

Es importante tener una idea del significado de no escuchar por estas pérdidas severas de audición. Quien la padece pierde la vinculación intelectual con sus semejantes, incomunicándose. Lamentablemente los artificios más elementales para aumentar la ganancia de los sonidos (información que se quiere recibir) que le llegan al hipoacúsico, también le aumentan los ruidos del entorno (información no deseada). Este efecto es el mismo que intentar escuchar una radio fuera de sintonía, sólo subiendo el volumen. Inténtelo el lector y seguramente sufrirá el incremento de su tensión nerviosa, sin percibir señales claras de lo que desearía escuchar.

 


Figura 1
"TERMOMETRO" DE NIVELES DE POTENCIA CARACTERISTICOS

Fuente Nivel de Potencia (dB) Sensacion
Cohete balístico
200
Ambiente
 
-
Insoportable
 
180
y
 
-
muy
Avion "Jumbo"
160
peligroso
 
-
Ambiente
Gran orquesta, martillo neumatico
140
 
-
 
120
muy
 
-
 
100
Conversación a viva voz
-
Ruidoso
 
80
Ambiente
 
-
Conversación normal
60
Ruidoso
 
-
Ambiente
 
40
Cuchicheo
-
Normal
 
20
Prácticamente
 
-
 
0
inexistente

 

IT8_3
Fig. 5 - CORRIMIENTO DEL UMBRAL AUDITIVO
Exposición: 30 años - dosis de 90 dBA


IT8_4


IT8_5


IT8_6 


www.sonoflex.com Tel.: (011) 4443-5012